Para ti mamá

El post de hoy se lo voy a dedicar a mi madre. No voy a hacerlo por el hecho de que mañana se celebre el día de la madre, no me gustan para nada ese tipo de días, que únicamente sirven para hacer el paripé de cuánto las queremos y para consumir en regalos (muchas veces absurdos y que no las gustan).

mama-y-yo-en-la-avenida-de-los-angeles Escribo hoy este post porque quieras o no, en los últimos días han inundado mi cabeza imágenes, textos, canciones, poesías, etc., dedicadas a las madres, y esto ha hecho que me acuerde de ella de lo que lo hago habitualmente.

Y es que como algunos sabéis mi madre nos dejó hace casi catorce años. Dejó este mundo el 23 de junio de 1.999, cuando solamente tenía cincuenta y dos  años.

Pero no echo de menos a la persona que nos dejó, esa no era mi madre. A quien de verdad echo en falta es a la madre que tuve desde que nací hasta que tuve aproximadamente catorce o quince años. A partir de ese momento la mejor madre del mundo, la madre que me hizo el niño más feliz de este planeta se convirtió en un ser agresivo, malhumorado y, por qué no decirlo, se convirtió en una mala persona.

Pero hoy no quiero hablar más de eso, hoy quiero centrarme en aquellos maravillosos años en los que descubrí el valor del cariño, del amor, de la ternura…

Sé que para el 99% de las personas su madre era la mejor del mundo, por eso me limito a decir que mi madre fue la mejor madre que yo pude tener. Y es que de la misma forma que con el paso de los años ha quedado patente su maldad en los últimos años, también me he dado cuenta de que antes de el alcohol tomara el control de la situación, mi madre tenía infinitamente más virtudes que defectos. No voy a decir que no tuviera defectos, eso sería no ser sincero, los tenía como todo el mundo, pero era tan bonito estar con ella, me hacía tan feliz que todo lo demás no importaba.

mama-y-yo-en-la-playa

Recuerdo las tardes que pasábamos jugando al tute o al backgammon. Sé que no parece nada apasionante ni especialmente divertido pero eso es porque nunca lo hicisteis con ella. Mi padre salía todos los días de casa a las seis de la mañana y normalmente volvía a las ocho de la tarde, así que mi madre y yo pasábamos muchas horas solos los dos. Nos sentábamos a jugar y ella conseguía que una simple partida de backgammon se convirtiera en la cosa más divertida que podía hacer un niño de ocho años, cuantas risas.

Y cómo no recordar también su cara en mis cumpleaños o en reyes, ¡¡¡si creo que era ella más feliz que yo!!! Seguramente verme feliz la hacía a ella sentirse así, a mi padre también se le veía contento en esos momentos, pero la cara de mi madre era la felicidad convertida en cara de mujer.

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Y esas vacaciones en el pueblo (Zazuar) casi todos los años, aunque también íbamos a la playa. Un año a Torrevieja, otro a Arenys de Mar, otro a Coma-Ruga, otro a Galicia, otro a la Costa Brava… Ahí es cuando realmente veía feliz a mi madre, cuando los tres podíamos pasar el día entero juntos. Quizás por eso prometí que jamás tendría un trabajo que no me permitiese pasar tiempo con mi mujer, porque mi madre me enseñó que lo que en verdad importa es estar con tus seres queridos, no tener un trabajo que te permita tener mucho dinero pero que apenas te deja tiempo para estar con tu familia.

Por supuesto también había disciplina y castigos, sobretodo cuando daba una mala contestación o me comportaba como un maleducado, pero jamás me puso la mano encima. No hacía falta, porque cuando por mi culpa la veía enfadada o triste, corría a pedirla perdón, pues algo malo de verdad tenía que haber hecho para que estuviera así. Y ahora me doy cuenta de que prácticamente siempre que me regañaba tenía razón.

papa-mama-y-yo

Y ahora, que lo estoy pasando realmente mal económicamente, también me acuerdo mucho de ella, porque mi madre nunca hubiera permitido  (en la medida de sus posibilidades) que yo lo pasase mal por dinero, antes hubiera dejado ella de comer.

En fin mamá. Te echo muchísimo de menos. El tiempo siempre hace que te acuerdes menos de los que faltan, seguramente porque si no fuese así no podríamos vivir, pero cada vez que me acuerdo de ti me doy una panzada a llorar. Cuánto podías haber vivido, cuánto podíamos haber disfrutado si el alcohol no se hubiese cruzado en tu camino. Te quiero con toda mi alma y siempre te querré.

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2 respuestas a Para ti mamá

  • Bonita evocación, Juanky. Profunda, sentimental, sensible, ¡¡Sublime!!
    Tú dirás lo que quieras (quizás intentes engañar a tu propio yo), pero yo pienso que consciente o inconscientemente, este ha sido un gran ramo de rosas rojas que le has regalado a tu madre en el día de la ÍDEM. En el día que por imperativo legal de lo que imponen los intereses comerciales, hoy (el domingo) es una conmemoración que muchos reservan a lo más querido que tiene el bicho humano. (Incluidos los demás bichos mamíferos y no mamíferos).
    Desde esa perspectiva, yo, que paso olímpicamente de los “días de…” te aplaudo y me mimetizo contigo, pues me has hecho, sin querer, que mis recuerdos se me vayan a mi madre (aunque la recuerdo a diario).

    Vaya para ti mi caluroso aplauso, por sensible, por sentimental y por buen hijo.

    Un saludo por la izquierda,

    • Erprofe dijo:

      Muchas gracias Jesús. La verdad es que cuando escribo de mis cosas, de mi gente, voy escribiendo según me sale del corazón, quede mejor o peor.

      ¿Sabes una cosa? Mi padre y yo la regalábamos rosas rojas todos los años, por el día de la madre, su cumple o por cualquier cosa, la encantaban. Y por eso cuando la enterraron, por deseo suyo, no metimos ninguna corona, en el nicho metimos únicamente una rosa.

      Un fuerte abrazo amigo, siempre por la izquierda.

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