El club de las canciones: Adolescencia

En esta ocasión he sido yo el encargado de elegir el tema para este mes de El Club de las Canciones, y mi elección ha sido Adolescencia. Seguramente porque ha sido una de las épocas más felices de mi vida.

En un primer momento pensaba que me costaría elegir las canciones, pues mi adolescencia giraba en torno a la música. Mi madre siempre me regañaba porque para hacer cualquier cosa me ponía música, ya fuera para estudiar, jugar al ordenador o ducharme, todo lo hacía con música puesta.

Pero una vez me he puesto a hacer el post, he tenido clarísimas las canciones que iban a formar parte de él. Voy a hacer un pequeño recorrido por mi adolescencia, desde sus comienzos, cuando tenía unos doce años, hasta su brusco final, cuando con diecisiete años me enteré de la enfermedad de mi madre y terminaron mi años felices para dar paso a más de una década de lucha y sufrimiento.

Si hay una canción que pueda considerar como el fin de la infancia y el principio de la adolescencia, esa es I just can’t stop loving you del genial Michael Jackson. En Zazuar, el pueblo donde pasaba todos mis veranos, nos juntábamos todas las noches en la bodega de alguno de los abuelos de michaeljacksonalguno de la panda, y poníamos música, sobretodo canciones lentas, para sacar a bailar a las chicas. La mayoría de mis amigos eran mayores que yo, algunos seis años, por lo que pronto me inicié en el mundo de los adolescentes. Con doce años me cogí mi primera borrachera y di mi primer beso. Con trece tuve mi primer amor, amor platónico que NUNCA llegó a nada. Ella se llamaba Ainhoa, y era dos o tres años mayor que yo. Nos conocíamos desde que yo tenía unos cinco años, y siempre andábamos juntos. A mi me encantaba estar en el mismo equipo que ella cuando jugábamos al pañuelo o a cualquier otra cosa. Hice muchas tonterías. Como yo vivía en Madrid y ella en Aranda de Duero, la escribía cartas (que nunca respondía) e intentaba convencer a mis padres para ir al pueblo cada fin de semana. Con lo que ahorraba parte de mi paga semanal la compré algunos pendientes, pulseras… pero nunca fui correspondido.

Pero la canción de Michael Jackson que os dejo a continuación, fue una de las pocas con las que conseguí bailar con ella, despacio, juntos, y yo perdidamente enamorado.

Sólo te quiero tocar,
y abrazarte.
Te necesito,
Dios, te necesito,
te quiero tanto…

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pabellonpsiquiatricoLa segunda canción es radicalmente distinta a la primera. Es de la banda cordobesa Pabellón Psiquiátrico. Con canciones divertidas, ácidas y con algún toque de sexo y drogas, conquitaron a aquel crío que en esa época tendría unos catorce años. Cuando los fines de semana salíamos los amigos por Getafe, cantábamos antes de entrar a algún pub una canción de este grupo que todos mis “colegas” se aprendieron (yo en esa época era el “showman” de la panda). La canción, titulada En el cielo no hay alcohol, nos cuenta la historia de un hombre que muere de un infarto, va al cielo y tras ver que en el cielo no hay alcohol, ni mujeres ni pastillas de color, vamos que es un tostón, decide volver a la Tierra.

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Ayer me dió,
un infarto de corazón,
y me dirás, que estoy haciendo aquí (una paja),
me enterraron, la gente por mi lloró (¡que pena!),
y me dejaron en un cementerio gris.

Después de eso,
me sentí volar.
Me lo pase chupiguay, fenomenal.
Vi a Dios, me dijo ¿Qué tal estás?
Y a toda la basca, me quiso presentar.

Pero en el cielo no hay alcohol,
ni hay mujeres ni pastillas de color.

Me preguntaba, como podían aguantar,
sin folgar toda la eternidad.
Vi a un ángel, le pregunté por un bar,
me dijo que de eso ya me podía olvidar.

Porque en el cielo no hay alcohol,
ni hay mujeres ni pastillas de color.

Hice las maletas me largué de allí,
y ahora aquí estoy con mi cara de zombie gris.
Prefiero estar aquí abajo como un fantasma,
que aburrirme allá arriba más que una cataplasma.

Por que en el cielo no hay alcohol,
ni hay mujeres, ni pastillas de color

La tercera canción es del grupo valenciano Seguridad Social. Este grupo empezó haciendo música punk, para pasar después a un Rock mucho más comercial. Yo ya les seguía en su época más dura. Todavía recuerdo su primer concierto en Getafe, al que fuimos cien personas como mucho. Un par de años después llenaron el campode fútbol de Magallanes, donde se hacían los conciertos en Getafe en esa época.

seguridadsocial

Cuando sacaron el single Chiquilla, Elena y yo ya éramos novios, y todas la mañanas cuando llegábamos al insituto, yo se la cantaba. Los compañeros preguntaban de qué grupo era, y cuando les decía Seguridad Social, ninguno les conocía. Pero cada mañana seguíamos el mismo ritual. Llegábamos al instituto, nos sentábamos en el hall mientras llegaba la hora de empezar las clases, y nos hacíamos arrumacos mientras yo la cantaba esa canción.

Y yo le tengo que decir pronto,
que estoy loquito de amor por ella.
Y que sus ojos llevan el fuego
de alguna estrella.

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Por la mañana yo me levanto
y voy corriendo desde mi cama,
para poder ver a esa chiquilla
por mi ventana.

Porque yo llevo to’ el día sufriendo,
ya que la quiero con toda el alma.
Y la persigo en mis pensamientos
de madrugada.

Tengo una cosa que me arde dentro,
que no me deja pensar en nada
ay! que no sea de esa chiquilla
y de su mirada.

Y yo la miro…
Y ella no…
Me dice nada…

Pero sus dos ojos negros,
se me clavan como espadas.
Pero sus dos ojos negros,
se me clavan como espadas.

Ay chiquilla!

Ese silencio que me desvive
me dice cosas que son tan claras,
que yo no puedo, no puedo, no puedo
dejar de mirarla.

Y yo le tengo que decir pronto
que estoy loquito de amor por ella.
Y que sus ojos llevan el fuego
de alguna estrella.

Que las palabras se quedan cortas
para decir todo lo que siento,
pues mi chiquilla es lo más bonito
del firmamento.

Y yo la miro…
Y ella no…
Me dice nada…

Pero sus dos ojos negros
se me clavan como espadas.
Pero sus dos ojos negros
se me clavan como espadas.

Y yo la quiero…
Como el sol…
A la mañana…

Como los rayos de luz
a mi ventana yo la quiero.
Como los rayos de luz
a mi ventana, ay chiquilla!

El cuarto tema es un paso más en mis gustos musicales a media que iba creciendo. Cada vez escuchaba menos pop, y el rock y el heavy iban gunsandrosesganando sitio en mi discoteca. Varios compañeros de instituto tenían un grupo, y prácticamente el 100% de su repertorio eran canciones de Guns and Roses. Medio instituto (sobretodo los chicos), estábamos fascinados con la banda de Los Ángeles. Unos eran más seguidores del cantante Axl Rose, mientras que otros éramos fans del guitarrista Slash, uno de los mejores del mundo. Todavía recuerdo el viaje de fin de curso a Italia. Allí encontramos camisetas de G’N'R’ que en España no se veían ni en sueños. Así que casi todos nos trajimos varias camisetas, que todavía guardo aunque no me valgan jejeje. Os voy a contar una anécdota sobre las camisetas. Una de las que me compré tenía estampado en la parte trasera una imagen de Jesucristo con el slogan “Kill your idols”. Cuando fuimos a visitar el Vaticano, la llevaba puesta, juro que no me di cuenta. Al quitarme la cazadora, ya dentro del Vaticano, un compañero (no recuerdo quién), me recordó lo que aparecía en mi espalda, así que tuve que volver a ponerme la cazadora y pasar un calor asfixiante. Cómo andan las cabezas en esos años…

killyouridols

Podría elegir cualquier canción de la banda, pero me decanto por Live and let die, pues aunque es una versión de la original de Paul McCartney, era una de mis favoritas en aquella época y además me encanta el mensaje que transmite. Vive y deja morir.

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Cuando tu eras joven,
y tu corazón era un libro abierto,
tú solías decir vive y deja vivir.

Tú sabes que lo hiciste.
Tú sabes que lo hiciste.
Tú sabes que lo hiciste.

Pero sí esto alguna vez cambiara,
en lo que vivimos,
te hace ceder y llorar.
Di, vive y deja morir,
vive y deja morir.

Que te importa,
cuando tuviste un trabajo que hacer.
Tuviste que hacerlo bien,
tuviste que dejar el otro infierno.

Tu solías decir vive y deja vivir.
Tú sabes que lo hiciste.
Tú sabes que lo hiciste.
Tú sabes que lo hiciste.

Pero si esto alguna vez,
en lo que vivimos,
te hace ceder y llorar.
Di, vive y deja morir,
vive y deja morir.

En principio iba a poner solamente cuatro canciones, pero al final voy a poner cinco. La última canción es la más oscura y deprimente de todas las que os he dejado hoy. Como os he dicho antes, mi adolescencia terminó cuando los médicos me informaron de la enfermedad de mi madre, de la nirvanaque nunca se curó y de la que murió siete años después, cuando sólo tenía 52 años. Ella estaba ingresada en Toledo y como mi padre tenía que trabajar, yo iba a clase solamente las dos primeras horas y luego me iba en autobús de Getafe a Toledo, para pasar con ella toda la mañana, comer allí en cualquier bar y volver a casa ya de noche junto a mi padre. El viaje de autobús duraba una hora mínimo, así que yo me ponía mis walkman y me pasaba el viaje oyendo Guns and Roses y Nirvana. Así que mi última canción de hoy es del grupo de Seattle, padre del movimiento Grunge, que refleja en sus letras tristeza y desencanto.

Y así fue el final de mi feliz adolescencia y mi paso a la edad adulta, un paso triste y desencantador.

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