Centros de menores o cárceles

9 de julio 2011 Ramón de 19 años aparece muerto.

Estaba cumpliendo una condena de fines de semana en el centro de menores Teresa Calcuta, en Brea de Tajo (Madrid). Fue condenado por pequeños hurtos, pero esa noche tras sufrir varios ataques de ansiedad no aguantó más. Anteriormente ya había dicho que no quería volver más a ese sitio, donde únicamente sufría.

Los padres reclamaron la autposia que únicamente certificó la hora de su muerte, aunque la familia aseguró que el cuerpo mostraba signos de haber sido golpeado. Bajo el maquillaje se veían marcas en el cuello, arañazos…

Algunos diputados de la Comunidad de Madrid (ignorados obviamente) habían asegurado anteriormente que en los centros de la comunidad no funcionaban bien, que había falta de profesores en áreas pedagógicas, psicológicas y médicas, además de recordar al resto de políticos de la asamblea de Madrid que los jóvenes de esos centros están ahí para reinsertarse, para que puedan volver a integrarse en la sociedad…

15 de septiembre de 2010 Si vuelvo me mato.

Fueron la palabras que dijo un menor antes de volver al Centro Hogar Galapagar, centro que como casi todos los centros en Madrid, son gestionados por empresas privadas, frecuentemente ligadas a instituciones religiosas. Centro de Hogar Galapar ya había recibido varias denuncias por malos tratos. Si algún chaval se portaba mal le retiraban la comida y le hacían pasar hambre, según decían los responsables del centro para dar una lección al resto.

Volvió y se mató.

Poco antes otro chico que cumplía condena en Centro Marcelo Nessi (Badajoz). Había cometido varios robos cuando tenía únicamente 13 años. Una ley que hizo que tuviera que estar internado en un centro donde el chaval aseguraba que le pegaban, que ese centro era un infierno.

Amnistía Internacional en 2010 realizó un informe donde indicaba que se debía modificar al 100% el funcionamiento de estos centros. Además reunieron testimonios que aseguraban que en muchos donde se aseguraba que en esos centros se maltrataba, que eran más una cárcel que un centro de menores, que los guardias de seguridad eran los que realmente ponían las normas y “controlaban la situación”. Pero no eran únicamente golpes lo que se decía en estos informes. También había menores que eran atados a las camas, esposados, se les sobremedicaba..

SOS racismo hizo varios escritos es los mismos términos, haciendo hincapié que estos problemas se agravaban si el menor era inmigrante, asegurando que muchos menores extranjeros no recibían ningún tipo de labor pedagógica.

Ojalá existiesen más jueces de menores como Emilio Calatayud (Granada), que sí que busca recuperar a estos chavales, pues está convencido de que pueden (como todos podemos), aportar mucho a la sociedad. A un menor que tenía unos conocimientos informáticos bastante avanzados y los utilizó para hackear los archivos digitales de varias empresas causándoles numerosas pérdidas, le “condenó” a dar clases de informática a personas que necesitaban aprender durante 1.000 horas, convirtiendo al “delincuente” en profesor de informática. Otro menor fue detenido conduciendo borracho, sin seguro y sin carnet, y en lugar de castigarle y recluirle, decidió que era mejor que aportar algo.  Le “condenó” a visitar y cuidar a personas heridas en accidentes de tráfico y que tenían lesiones permamentes.

Parece que muchos políticos y responsables de estos centros olvidan que estos lugares existen para rehabilitar, para ayudar, para educar. No son ni cárceles ni reformatorios

Pero hay casos conocidos por todos que hacen de la demagogia un arma que nuestra clase política sabe usar muy bien, hablando de endurecer aún más la Ley del menor, cuando en nuestro país tenemos una de las leyes más duras contra los jóvenes. Una ley injusta e insensible, pues no sigue el que debía ser su verdadero objetivo de REINSERTAR.

Fuente: La rosa de los vientos.

Os adjunto unos vídeos de Emilio Calatayud que creo que son bastante interesante.

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4 respuestas a Centros de menores o cárceles

  • Uf, que difícil opinar desde fuera, sin conocer los detalles de tantos y tantos centros de menores. Nuestra sociedad no ha conseguido que las cárceles o los centros de menores sirvan para rehabilitar. Esto es un hecho. Hay que partir también de la base de que muchos jóvenes y reclusos tampoco quieren cambiar de vida. Es la ley del mas fuerte, algunos logran sobrevivir, otros salen del fango, pero hay poca esperanza. Los gobiernos deberian destinar muchos recursos a estos colectivos, pero tal y como está el patio…

    • Erprofe dice:

      Es u ntema complejo y delicado, pero no creo que solamente se deba castigar (que también), sobretodo se ha de educar, y en el caso de menores todavía más, con ellos es más fácil la reinserción.

      Muchas gracias por tu comentario, que como siempre, aporta al post.

    • Nynaeve dice:

      No se ha conseguido porque para eso hay que inventir. Y la pasta para invertir se la gastan en hacer más centros, más sofisticados y todo lo que lleva aparejado.

      Lo de la rehabilitación y reinserción se han convertido en vocablos vacíos cuando se refiere a los centros de menores y cárceles…

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